16 jun. 2020

Reseña: La pintura de la voz

Ficha técnica


  • Título: La pintura de la voz
  • Autora: Virginia Gil Rodríguez
  • Editorial: Autopublicado
  • Páginas: 136
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Precio: 10,40
  • ISBN: 9781987709629
  • Año de edición: 2018
¿Has pensado alguna vez lo que ocurriría si dejásemos de escribir a mano? 

Si en un libro las letras son imprescindibles, en esta historia cobran un protagonismo especial. Hay letras que corretean, letras que conversan, letras en apariencia sin alma y letras que solo piden ser abrazadas. Hay también una escritora perdida entre prisas y pantallas y una abuela en un pueblo detenido en el tiempo. La pintura de la voz evoca el poder de la escritura manuscrita, la importancia del contacto personal, el amor incondicional entre una nieta y su abuela. La pintura de la voz nos invita a recordar de dónde venimos para saber hacia dónde vamos; a rememorar que ningún lugar está lejos.

Opinión personal

En un futuro no muy lejano, las palabras manuscritas han sido reemplazadas por las digitales. Todo el mundo tiene prisa y no conciben otra forma de comunicarse que no sea a través de las pantallas. Ya no hay tiempo para escribir una palabra correctamente: con sus vocales, sus mayúsculas y sus minúsculas. Las personas las acortan para no perder más segundos de los necesarios. Debido a esto, la nueva Presidenta Mundial proclama el estado de alarma y decreta que, a partir de ese momento, la población deberá aprender a escribir como antiguamente: a lápiz y papel.

La protagonista, una escritora de éxito, no puede creer lo que está oyendo. A pesar de trabajar con las letras, no recuerda cómo era escribir a mano. Es por eso que, en un momento de desesperación, acude al pueblo de su abuela, Hilario, un lugar donde no han llegado las tecnologías. Allí, esta escritora recordará, a través de las historias y el cariño de su abuela, cómo era vivir sin prisas y apartada de las pantallas y los mensajes instantáneos.

La pintura de la voz es un relato que llegó a mí gracias a su autora, Virginia Gil Rodríguez, a la cual le doy las gracias desde aquí por haber depositado su confianza en mí. Sin duda, ha sido un libro que me ha sorprendido para bien y me ha transmitido mucha ternura, pasión y cariño. A pesar de su historia tan sencilla, Virginia Gil consigue hacer una crítica de la sociedad actual, una sociedad que se mueve controlada por la prisa, la avaricia y donde predomina las tecnologías. En un mundo donde el trabajo no nos deja mucho tiempo, podemos saber cómo están nuestras personas más queridas a través de mensajes que no ocupan más de un segundo y sin necesidad de quedar con ellas. Pero son mensajes llenos de faltas de ortografía, descuidados y donde intentamos ahorrar el mayor tiempo posible. Y es ahí donde reside el problema.

El mensaje que intenta transmitirnos La pintura de la voz es que no debemos abandonar nunca nuestros orígenes. Debemos adaptarnos a la sociedad actual, pero hay que seguir dedicando un pequeño espacio de nuestro tiempo a seguir manteniendo contacto real con nuestros seres queridos y a hacer cosas tan sencillas  y tradicionales como escribir a mano, algo que se ha perdido pero que, en una época en la que no existían las redes sociales ni los móviles, era sumamente importante para expresar nuestros sentimientos, así como para comunicarnos.

Narrado en forma de cuento, La pintura de la voz se divide en dos historias. Por una parte, nos encontramos a la escritora y a su abuela. Aquí vamos viendo cómo el trabajo en la ciudad ha ido absorbiendo a nuestra protagonista y ha dejado de hacer cosas tan importantes como ver a su abuela, a la que hace dos años que no visita a pesar de tener una buena relación con ella. Me ha encantado ver cómo, a pesar de llevar mucho tiempo sin verse, la abuela hace como si nada y la sigue tratando como siempre, como su niña querida. Ha sido la típica relación abuela-nieta donde la primera cuenta historias muy significativas y entrañables a la vez que no para de ofrecerle comida. En este caso, chocolate caliente hecho de manera tradicional. Me ha parecido una relación muy real y dulce y me ha enseñado que, por muchas cosas que tengamos que hacer, nunca hay que dejar olvidados a nuestros mayores, porque el tiempo pasa y vamos perdiendo la oportunidad de pasar más momentos junto a ellos.
En la segunda historia, nos encontramos con Osane, Ode y Olek, tres personajes que nos enseñarán la importancia de la escritura manuscrita y nos contarán la historia del pueblo donde habita la abuela, Hilario. A través de ellos, descubriremos lo magníficas y esenciales que son las palabras y lo mucho que pueden llegar a transmitir. Y también el peligro que pueden suponer las palabras digitales y el uso que hacemos de las mismas.

La voz de la pintura cuenta con quince capítulos muy cortitos y narrados con un estilo sencillo, bonito y poético, lo que hace que se lea muy rápido. Y, en cuanto al final, me ha dejado con ganas de saber más de estos personajes tan entrañables, pero, quitando eso, ha estado a la altura y lo he disfrutado, como toda la historia. Sin duda, pienso leer más relatos de esta autora. De hecho, tengo otro pendiente que pienso leer muy pronto para traeros la reseña por aquí.

En definitiva, La voz de la pintura es un relato cortito narrado en forma de cuento y con una crítica a la sociedad actual que te hará reflexionar. Con unos personajes muy dulces y entrañables con los que nos sentiremos identificados y que nos recordarán lo importante que es pasar tiempo con nuestros mayores, así como escribir a mano y dejar a un lado las prisas.
-Lo siento -murmuró Olek.
-¡No digas lo siento!
La reacción de Ode le sorprendió.
-Sentirlo no sirve de nada -aseveró la niña seria, sin dejar que Olek respondiera-. ¿Sabes lo que sirve?
-No -respondió sorprendido.
-Sirve preguntar si estoy bien. Sirve saber si puedes hacer algo por mí. Eso es lo que sirve.

Puntuación

7 comentarios:

  1. ¡Hola! El tema de los mayores me toca la fibra sensible así que creo que podría disfrutarlo. Un besote :)

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  2. He tenido la suerte de leerlo hace no mucho y lo he disfrutado como pocos libros, la verdad. Leer a Virginia siempre es un acierto. Tiene una sensibilidad muy especial. He leído también el de 57 segundos, y el de En la Calle Mayor (mi segundo favorito de sus títulos), pues mi gran gran favorito es precisamente es este del que nos hablas hoy.

    Un besaaaaaaaaaaaaazo.

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  3. ¡Hola! No conocía este libro pero creo que se centra en un tema que está a la orden del día últimamente y es que parece que cada día dependemos más de la tecnología para todo.

    ¡Nos leemos!

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  4. Muchísimas gracias por tus palabras, Estefanía. Me alegro de que lo hayas disfrutado. Un abrazo

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  5. Hola, no se porque, pero creo que este libro es una cosita muy tierna por el hecho de tener esos personajes dulces de los que hablas, en definitiva me lo llevo anotado, saludos desde kiwybooks y muy linda reseña!

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  6. Hola!
    Me alegra muchísimo que lo disfrutaras, la verdad es que en estos momentos no lo disfrutaría pero me lo dejaré anotado porque tiene muy buena pinta y creo que en un futuro podría disfrutarlo más.
    Besooos!

    Jocelyn | Blog Ave Lectora

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  7. Lo de los mayores me resulta tentador. No he leído nada de la autora. Muchas gracias por traer esta reseña. Besos

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